Por mucho que se apetece después de haber tenido la oportunidad de visitar -y disfrutar, cómo no- algunas ciudades, comparar nunca es exacto y casi nunca es justo, así que simplemente aquí van las cosas que nos gustaron mucho de París:
La belleza de los espacios logrados combinando arquitectura con diseño de exteriores, la armonia de los edificios, la extrema variedad de flores y colores y la pasión por la uniformidad de los árboles y su disposición en filas absolutamente rectas.
Nos impactaron la idea de que una ciudad es una ciudad, con un guion unico aunque con partes diferentes, la tan extendida práctica del deporte nacional: el baguette y la omnipresencia de la fantastica Tour Eiffel, con su iluminación dorada fuera de serie.
Nos dejaron boquiabiertos la conservación de todo lo que vale realmente, especialmente iglesias majestuosas y edificios importantes, los rosetones y vitrales de Notre Dame y de Santa Capilla....
... y la veneración por la historia del país y sus logros cientificos y artísticos
Te asombran la variedad de quesos y de vinos y su calidad impactante, la amplitud y complementación de los sistemas de transporte y la exactitud de sus horarios y hasta la amabilidad y paciencia de la gente local (hay que imaginar lo que es aguantar 80 millones de turistas al año)
Te hace sentir muy bien la observacion del Sena, amplio, con las curvas perfectas, limpio 100% y con puentes magníficos desde el Alexandre III hasta el más modesto, si alguno cupiera en esa calificación
Ni que decir de los miles de cafés y restaurantes, uno mas chic y agradable que el otro, o la espectacularidad de La Defense, una ciudad del futuro a apenas cuatro kilómetros del Arco de Triunfo, alineada a este y al Louvre...nada menos!!!!
Por todos lados adviertes la libertad respetuosa de la gente: soy libre pero respeto que en esta ciudad hay otra gente tan libre como yo, tanto en Paris como en Versalles (que no está en la ciudad, pero es como si estuviera) con sus jardines infinitos y su lujo descomunal
Te sobresaltan las vistas desde la Torre Eiffel, o desde Montmartre o desde lo alto de Notre Dame, te apabullan la intensidad de la luz y la paz dentro de la iglesia del Sagrado Corazón, o la sabrosura envolvente del ambiente Montmartre, Le Marais y el Barrio Latino
Wow!, pensar ahora en lo crujiente de las pommes frites, imprescindibles, o en
la elelegancia y buen gusto y calidad de lo expuesto en las vitrinas de las tiendas, o el glamour de la gente, el olor de los perfumes, el sabor de la cerveza 1664 y del cafe "noisette"...
Nos sentimos grandes viendo las cúpulas de vidrio del Grand Palais, nos paralizo la sensación de flotar en la elegancia al caminar por el justamente llamado Triángulo de Oro formado por las Avenidas Montaigne, George V y Campos Eliseos, a la vista -por supuesto- de la Torre.
...Y TODO, TODO LO DEMAS.
Pero por favor no nos hagan caso, que solo somos un par de mentirosos. Vengan, comprueben y digannos en que nos equivocamos...